El cáncer de tiroides es el cáncer endócrino más común. En los Estados Unidos hay alrededor de 20,000 nuevos casos por año.
1.- SÍNTOMAS
¿Cuáles son los síntomas del cáncer de tiroides?
El síntoma clave del cáncer tiroideo es una tumoración o masa generalmente visible y/o palpable (conocida como nódulo) en la glándula tiroides, que se encuentra situada en la cara anterior del cuello. La mayoría de los diferentes tipos de cáncer tiroideo no causan otros síntomas, aunque una mínima cantidad de pacientes con cáncer tiroideo se quejan de dolor en el cuello, mandíbula u oídos. Si la tumoración es bastante grande puede causar dificultad para deglutir o causar sensación de cuerpo extraño en la faringe o falta de aire si llega a presionar la tráquea e infrecuentemente puede llegar a causa “ronquera” cuando la tumoración llega a irritar al nervio de las cuerdas vocales.
2.- CAUSAS
¿Cuáles son las causas del cáncer de tiroides?
El cáncer tiroideo es más común en personas con historia de exposición de la glándula tiroides a radiaciones, en aquellas que tienen historia familiar de cáncer tiroideo y que cuentan con más de 30 años de edad. Sin embargo, en la mayoría de los pacientes con este padecimiento no se puede establecer una causa o razón específica para el cáncer tiroideo.
La exposición a radiaciones en la tiroides causa cáncer en pacientes susceptibles, especialmente si dicha exposición ocurre en la infancia. Hace varios años (décadas de 1940 y 1950) la exposición a la radiación incluía rayos X para el tratamiento del acné, inflamación de las amígdalas, adenoides, nódulos linfáticos o algún crecimiento del timo. Los rayos X también fueron utilizados para tomar mediciones de tamaños del pie en tiendas de calzado. De la misma manera la exposición a los rayos X es usualmente limitado para el tratamiento de ciertos tipos de cáncer como enfermedad de Hodking (cáncer de nódulos linfáticos). Actualmente, debido a los avances en los equipos de rayos X, la exposición a los rayos X con equipos modernos de última generación (ej. rayos X para dentadura, tórax, mamogramas, etc.) no parece causar cáncer tiroideo.
El cáncer de tiroides también está relacionado a la exposición a radiaciones como las producidas por accidentes nucleares, como el ocurrido en la planta nuclear de Chernobyl en la entonces Unión Soviética. En caso de accidentes nucleares es posible protegerse ingiriendo yoduro de potasio, el cual bloquea a la glándula tiroides impidiendo la absorción de algunos materiales radiactivos liberados en el accidente. En los Estados Unidos el gobierno de forma continua desarrolla guías para la distribución del yoduro de potasio para personas que viven cerca de plantas nucleares.
3.- DIAGNÓSTICO
¿Cómo se realiza el diagnóstico del cáncer de tiroides?
Generalmente el diagnóstico del cáncer de tiroides se realiza mediante una biopsia del nódulo tiroideo o después de haberlo extirpado quirúrgicamente. Sin embargo, aunque los nódulos tiroideos son muy comunes, la mayoría de ellos no son debidos a cáncer tiroideo.
Hay otros exámenes que ayudan en el diagnóstico del cáncer de tiroides, como la gammagrafía funcional de tiroides con trazadores como el yodo-131 o el Tc-99m que es usada rutinariamente para tal efecto, ya que en caso a detectar que el nódulo tiroideo es funcional la probabilidad de cáncer es muy baja y tomando en cuenta la historia del paciente y otros factores es posible que no sea necesario realizar la biopsia y desde luego que tampoco la cirugía de tiroides. Por otro lado, la gammagrafía metabólica de tiroides con MIBI, complementaria de la gammagrafía funcional, permite descartar el cáncer de tiroides en muchos pacientes con nódulos no funcionales, con lo que la biopsia de tiroides puede no ser necesaria y puede así descartarse la necesidad de una intervención quirúrgica.
¿Cuáles son los tipos de cáncer de tiroides?
Cáncer papilar de tiroides. Es el tipo más común, abarcando alrededor del 70-80% de todos los tipos de cáncer tiroideo. Puede ocurrir a cualquier edad. Hay aproximadamente 12,000 nuevos casos en los Estados Unidos cada año. Debido a que estos pacientes tienen una expectativa de vida larga se estima que 1 en 1,000 personas en los Estados Unidos tiene o han tenidos esta forma de cáncer. El cáncer papilar tiende a crecer lentamente y a diseminarse principalmente a los ganglios linfáticos del cuello. A diferencia de otros tumores, la excelente apariencia general del paciente con cáncer papilar de tiroides es usualmente debida a que no afecta por diseminación a los ganglios linfáticos.
Cáncer folicular de tiroides. Se presenta en 10-15% de los pacientes con cáncer de tiroides en los Estados Unidos. Tiende a ocurrir en personar mayores. Como ocurre en el cáncer papilar, el cáncer folicular crece principalmente dentro de los ganglios linfáticos en el cuello. El cáncer folicular invade a los vasos sanguíneos y se dispersa a áreas distantes particularmente pulmones y huesos.
Cáncer medular de tiroides. Es la causa del 5-10% del cáncer de tiroides, es más común en pacientes con antecedentes familiares y con otros problemas endócrinos. De hecho el cáncer medular de tiroides es el único cáncer que puede diagnosticarse por pruebas genéticas de las células sanguíneas. En miembros de una familia pueden diagnosticarse a los afectados por una prueba positiva de RET proto-oncogenes que permite un diagnóstico temprano de cáncer medular de tiroides que permite realizar cirugía en muchos casos curativa al eliminarlo.
Cáncer anaplásico de tiroides. Es el cáncer más avanzado y agresivo y es el que menos responde al tratamiento. Afortunadamente el cáncer anaplásico de tiroides es raro y se encuentra en menos del 5% de pacientes con cáncer tiroideo.
4.- TRATAMIENTO
¿Cuál es el tratamiento para el cáncer de tiroides?
Cirugía: Es el tratamiento primario para todas las formas de cáncer tiroideo. El fin principal es quitar completamente la glándula tiroides o tanto como sea posible durante la cirugía. Si la tumoración es grande y abarca toda la tiroides o si se ha diseminado a los ganglios linfáticos o si su médico determina que tiene alto riesgo de recurrencia, el yodo radiactivo es utilizado después de la cirugía para así destruir a las células cancerosas que pudieran haber quedado en el sitio donde se encontraba la glándula tiroides antes de la cirugía.
Tratamiento con Yodo radiactivo: La razón principal de su uso es el excelente pronóstico para aquellos pacientes con cáncer papilar y folicular de tiroides ya que el yodo radiactivo elimina y destruye las células de cáncer tiroideo con poco o nulo daño o otros tejidos del cuerpo. En condiciones normales, las células tiroideas concentran el yodo ingerido en los alimentos y presente en la circulación sanguínea para así producir hormonas tiroideas necesarias para el metabolismo de nuestro cuerpo. Por el contrario, las células del cáncer tiroideo captan únicamente pequeñas cantidades de yodo. Sin embargo valores elevados de la hormona estimulante de tiroides (TSH) pueden lograr que las células del cáncer tiroideo capten cantidades significativas de yodo.
Si su doctor recomienda el tratamiento con yodo radiactivo deben de estimular a su cuerpo para producir niveles elevados de TSH, lo cual se logra por medio de la inducción de hipotiroidismo durante un corto periodo, suspendiendo el tratamiento sustitutivo con hormonas tiroideas después de la cirugía. También se recomienda una dieta baja en yodo durante una semana antes y hasta 3 días después de haber recibido su tratamiento con yodo radiactivo. Una vez que los niveles de TSH se encuentra suficientemente elevados se realizara un rastreo de cuerpo entero con yodo administrando yodo radiactivo en baja cantidad, lo que permitirá detectar células tiroideas remanentes que necesiten ser destruidas. Si se encuentra tejido tiroideo en el estudio se indicará un tratamiento con mayor cantidad de yodo-131 y las hormonas tiroideas (tratamiento sustitutivo) se iniciará o reiniciará posteriormente según la indicación del médico tratante. El tratamiento con yodo radiactivo ha sido empleado con este fin durante más de los últimos 50 años y está aprobado por su seguridad y tolerabilidad habiendo demostrado incluso la remisión y cura del cáncer tiroideo que se ha diseminado a pulmones.
¿Cuál es el seguimiento que deben de tener los paciente con cáncer tiroideo?
Los exámenes de seguimiento periódico son esenciales para todos los pacientes con cáncer tiroideo ya que la enfermedad puede reaparecer, en algunos casos hasta muchos años después de la aparente cura de la enfermedad. Estas visitas de seguimiento incluyen un examen físico detallado con particular atención en las áreas del cuello y en los exámenes de sangre para determinar si hay necesidad de algún ajuste en las dosis de hormonas tiroideas. En particular los exámenes de sangre son realizados para medir los niveles de T4, TSH y de la tiroglobulina, que sirve como marcador de cáncer tiroideo. La dosis de la hormona tiroidea se ajusta al punto menor del nivel de TSH en el rango más bajo. Si los niveles de tiroglobulina son detectables aún en los límites bajos de TSH, significa que hay células funcionales de tejido tiroideo y muy probablemente de cáncer tiroideo en el cuerpo. Este hallazgo permite adicionar estudios y posiblemente un futuro tratamiento con yodo radiactivo y/o cirugía. Desafortunadamente en algunos pacientes con cáncer tiroideo la presencia de anticuerpos en la sangre interfieren en la medición precisa de la tiroglobulina, por lo que su médico puede indicarle repetir periódicamente un rastreo corporal con yodo radiactivo para determinar si hay células tiroideas remanentes en el cuerpo. Esto debe ser después de haber suspendido sus hormonas tiroideas para llevarlo a un estado hipotiroideo u opcionalmente mediante la administración de un fármaco inyectado que contiene TSH humana.
¿Cuál es el pronóstico del cáncer de tiroides?
Casi en todos los pacientes el pronóstico de cáncer tiroideo es muy bueno, en general es mejor en pacientes jóvenes que en pacientes mayores de 40 años de edad. Los pacientes con carcinoma papilar que tuvieron un tumor primario que estuvo confinado a la glándula tiroides por si mismo tiene un excelente pronóstico, únicamente 1 de cada 100 pacientes mueren por cáncer de tiroides durante los 25 años posteriores. El pronóstico no es tan bueno en pacientes mayores de 40 años o en pacientes con tumores mayores de 4 centímetros de diámetro, aunque aún aquellos pacientes que no han sido curados totalmente de su cáncer tiroideo tienen probabilidad de vivir un largo tiempo sintiéndose bien.