CALCULO DE LA ACTIVIDAD DE I-131 QUE DEBEN RECIBIR LOS PACIENTES CON HIPERTIROIDISMO Y EN PACIENTES CON NODULOS FUNCIONALES

Dr. Carlos Martínez-Duncker

 

 

INTRODUCCION:

No obstante que en México la mayoría de los médicos parecen preferir administrar a sus pacientes dosis empíricas y/o “fijas” de I-131, expertos en la materia de otros países prefieren calcular estas dosis tarapéutica del I-131 para cada paciente en particular. Ambas posturas parecen tener sus ventajas y desventajas.

 

Cálculo racional (cuantificado individualmente) de la dosis de I-131 versus dosis empírica o fija de I-131:

Algunos autores apoyan el tratamiento empírico del hipertiroidismo con altas dosis de I-131 con la finalidad de dejarlos hipotiroideos rápidamente y comenzar tratamiento sustitutivo (generalmente con tiroxina). Sin embargo, aún así (ver “Radiosensibilidad”) la glándula tiroidea del 36% de los pacientes no es destruida con este régimen empírico, rebatido internacionalmente por algunos expertos principalmente por el concepto de que el uso de este régimen sustituye precozmente una enfermedad (hipertiroidismo) con otra (hipotiroidismo).

En México la “preferencia” general de los médicos es la de administrar estas dosis “fijas” de I-131. Algunos de quienes prefieren este método denominan al hipotiroidismo causado por el tratamiento con I-131 como “hipotiroidismo consecuencia del tratamiento con I-131”, para diferenciarlo subjetivamente de“hipotiroidismo temprano secundario al tratamiento con I-131”.

Si bien esto podría parecer un juego de palabras, es cierto que la evolución natural del hipertiroidismo es el hipotiroidismo, pero nuestro grupo considera que las dosis de I-131 pueden y deberían optimizarse en cada paciente para tratar de lograr un estado eutiroideo más prolongado del que se logra con las dosis empíricas o fijas. De todas formas, eventualmente el hipotiroidismo secundario o “consecuencia” del tratamiento con I-131 requerirá tratamiento.

 

Sin embargo,

 

El cálculo objetivo individualizado de la cantidad de I-131 que se administrará con fines terapéuticos a pacientes hipertiroideos o con nódulos tiroideos hiperfuncionales es apoyado extensamente en la actualidad en la literatura internacional , especialmente por el reconocimiento universal de que la exposición a cualquier cantidad de radiaciones ionizantes que un paciente va a recibir para el diagnóstico o el tratamiento de su enfermedad, debe ser mantenida al mínimo, siempre tratando de garantizar con los mejores métodos convencionales disponibles que la información diagnóstica obtenida o la respuesta terapéutica observada sean adecuadas. Si bien es cierto que por lo general las dosis calculadas son ligeramente inferiores a las dosis “fijas” también es cierto que se logra el efecto terapéutico suficiente en la mayoría de los pacientes (algunos requerirán nuevas dosis de I-131) sin sobre-exponerlos innecesariamente a la radiación del trazador.

 

Adicionalmente, el método de las dosis “fijas” no toma en consideración la fisiología tiroidea específica de cada paciente. Factor que puede jugar un papel importante en aquellos pacientes con anormalidades tiroideas funcionales no detectables mediante análisis convencionales de laboratorio (ej. TSH, T4, T3, etc. ) como es la organificación rápida del yodo, que parece ser un hallazgo muy frecuente en nuestra población (Duncker y Duncker. Congreso Anual Society of Nuclear Medicine, 2001).

 

La zona sombreada en "rosa" muestra que >50% de todos los pacientes hipertiroideos tienen una organificación rápida del iodo que disminuye la permanencia del I-131 en la glándula tiroides. Estos pacientes podrían beneficiarse de dosis superiores a las convencionales. La detección de este importante grupo de pacientes solo es posible por medio de la captación de iodo a las 4-6 horas y 24 horas.

 

 

Tirotoxicosis y nódulo tiroideo:

En la actualidad se considera que el cálculo de la actividad (dosis) de I-131 que se administrará a un paciente para el tratamiento del hipertiroidismo (y del nódulo tiroideo relativamente hiperfuncional) debe realizarse individualmente, en oposición al método de la dosis empírica también conocida como dosis "fija". Lo anterior con la finalidad de tratar de alcanzar una respuesta terapéutica rápida pero adecuada al tiempo que se hace lo mejor posible por retardar la eventual aparición del hipotiroidismo, evitando sobredosis innecesarias de I-131 y minimizando en la medida de lo posible, al mismo tiempo, la necesidad de retratamientos en pacientes con complicaciones por la tirotoxicosis (ej. cardíacas).

El cálculo de la actividad (dosis) de I-131 que se requiere administrar en el tratamiento optimizado del hipertiroidismo (y del nódulo tiroideo relativamente hiperfuncional) toma en consideración 4 puntos:

 

A) Masa tiroidea funcional, B) Captación de I-131, C) Retención de I-131 en el tejido y D) Radiosensibilidad

 

Las gammacámaras modernas permiten realizar varios de estos cálculos (ej. cálculo estimado del peso del tejido tiroideo funcional y la captación de trazadores como el tecnecio-99m o el iodo en la glándula tiroides expresada en porcentaje).

Así mismo, existen detectores especialmente diseñados para proporcionar información numérica (ej. captación de iodo en la glándula tiroides a las 24 horas expresada en porcentaje) necesaria para implementar las fórmulas de cálculo de dosis de I-131 en estas enfermedades.

 

Masa tiroidea funcional:

Idealmente, las imágenes tiroideas gammagráficas de alta calidad obtenibles con Tc-99m o I-123 (este último a la fecha no disponible en México) gammacámaras deben ser empleadas para el cálculo de la denominada "masa tiroidea funcional". Así mismo, la captación de iodo en la glándula tiroides a las 24 horas expresada en porcentaje debería obtenerse mediante el uso de los detectores especialmente diseñados con ese fin (de no estar disponibles puede emplearse una gammacámara).

No es difícil equivocarse al creer que cuando algún método no puede calcular con exactitud algún parámetro (funcional, volumétrico, etc.) éste pierde valor o importancia médica. Hay que recordar que la gran mayoría de los métodos convencionalmente empleados de rutina para obtener cálculos de gran utilidad diaria en medicina no son exactos, como pueden ser los cálculos de laboratorio de la TSH o de la T4 libre, fórmulas para el cálculo de la superficie corporal, cálculo de dosis de medicamentos, cálculo de la fracción de expulsión ventricular izquierda por ultrasonido, cálculo de la masa tiroidea funcional por gammagrafía planar, etc.

 

Dichos cálculos pueden no ser exactos, pero son ciertamente objetivos, reproducibles y almacenables (ej. expediente clínico, imágenes en medios ópticos, etc.). Estos métodos reducen la subjetividad (por ejemplo de la palpación) y permiten obtener información individualizada basal (ej. pretratamiento) y de seguimiento mucho más precisa que las evaluaciones cualitativas (ej. palpación).

Es importante no confundir “peso de la glándula” con “peso estimado del tejido tiroideo funcional”. El volumen y masa tiroideos pueden estimarse con menor o mayor confiabilidad por varios métodos de exploración (ej. palpación, ultrasonido, tomografía, gammagrafía). Sin embargo, el cálculo de la masa o del volumen tiroideo calculado por modalidades anatómicas (ej. ultrasonido) no necesariamente correlaciona con la masa o volumen funcional de dicha glándula (ej. en bocio multinodular tóxico). La "masa tiroidea funcional" únicamente puede estimarse mediante el empleo de trazadores radiactivos (gammagrafía). Existen básicamente 3 métodos que emplean trazadores para estimar dicha masa tiroidea funcional: 1.- la gammagrafía planar; 2.- el SPECT (estos primeros generalmente con Tc-99m) y; 3.- el PET (con I-124).

Por su disponibilidad, rapidez, facilidad y costo, la gammagrafía planar es el método más empleado de los tres. El método requiere calibraciones especiales que deben confirmarse periódicamente y se recomienda que cada instalación obtenga sus valores de normalidad.

Los otros dos métodos (SPECT y PET) no son empleados rutinariamente. Ambos incrementan considerablemente el tiempo, la dificultad y el costo de dichos cálculos. El PET únicamente se ha utilizado con este fin en proyectos de investigación.

 

Captación y retención de iodo:

La captación y la retención del iodo en la glándula tiroides se calculan individualmente mediante una gammacámara o, preferentemente, mediante un detector tiroideo.

Básicamente, el procedimiento requiere conocer la cantidad precisa de iodo-131 administrada a cada paciente por vía oral y determinar la fracción de esa cantidad administrada del trazador presente en la glándula a las 24 horas (con las debidas correcciones de decaimiento radiactivo y actividad de fondo). El resultado se expresa como porcentaje de la dosis administrada presente a las 24 horas. El conocimiento sobre la función tiroidea se incrementa considerablemente si también se calcula el porcentaje de iodo presente en la glándula a las 96 ó 120 horas, ya que con este dato adicional puede obtenerse la vida media efectiva del trazador en la glándula tiroides (combinación de la vida media física del iodo-131 y de la vida media biológica en la glándula de cada paciente).

 

Radiosensibilidad:

Es sabido que cada glándula tiroides tiene una radiosensibilidad distinta (ej. la misma dosis de I-131 puede dejar hipotiroideo a un paciente mientras que otro puede requerir hasta 5 dosis iguales para el control del hipertiroidismo), limitación que se presenta tanto en el método de dosis terapéutica empírica como en el de cálculo optimizado/individualizado de la dosis.

No obstante el uso de fórmulas de cálculo individualizado de la dosis de I-131 la gran mayoría de los pacientes quedarán eventualmente hipotiroideos. Sin embargo, la aparición de esta “complicación relativa” (puesto que el hipotiroidismo es también parte de la evolución natural de la enfermedad) puede retardarse mediante el uso racional de este trazador.

La incidencia publicada del hipotiroidismo postratamiento con I-131 es de entre 7 y 25% anual, con un incremento de 2-4% anual dependiente de la cantidad de iodo administrado. A los 15 años la incidencia de hipotiroidismo con dosis calculadas para administrar 35 Gy a la glándula es de 35-40%, mientras que es de 50-70% cuando se administran mayores dosis.

Medición del efecto terapéutico:

Es generalmente aceptado que el efecto terapéutico definitivo de la dosis de I-131 que se hubiera elegido debe medirse 3 meses después de recibido el tratamiento. En ese momento, de haberse logrado un estado eutiroideo podría ser suficiente seguir conservadoramente al paciente con determinaciones de TSH. De encontrarse hipotiroidismo puede comenzarse tratamiento sustitutivo y finalmente, de encontrarse con tirotoxicosis persistente puede recetarse una segunda dosis terapéutica de I-131.