

Para mayor información consultar: Arch Intern Med 2000;160:1573-1575
Aunque el término hipertiroidismo se emplea correctamente solo en aquellos casos de tirotoxicosis debidos a una hiperfunción de la glándula tiroides (hay otras causas de tirotoxicosis no debidas a hiperfunción de la glándula tiroides), en la literatura se emplea también para definir o describir las condiciones que causan que exista un exceso de hormonas tiroideas, incluyendo ciertos casos de tiroiditis e inclusive la ingesta (con conocimiento o sin ello) de hormonas tiroideas exógenas.
Las manifestaciones clínicas de la disfunción tiroidea varían considerablemente en sus manifestaciones y en su severidad entre pacientes. Los síntomas y signos asociados generalmente son inespecíficos y evolucionan lentamente, limitando así la precisión del diagnóstico de la enfermedad (disfunción) tiroidea.
Los médicos deben considerar y excluir disfunciones tiroideas mucho más frecuentemente de las veces que se logra establecer un diagnóstico, ya que si únicamente se examinan y realizan pruebas de laboratorio en los pacientes que tienen manifestaciones precisas de disfunción tiroidea se dejarán sin diagnosticar las disfunciones tiroideas de muchísimos pacientes que no presentan esas manifestaciones clásicas de la enfermedad.
La mayoría de los pacientes con enfermedad tiroidea no presentan manifestaciones precisas de enfermedad tiroidea, por lo que el empleo rutinario de las pruebas de laboratorio en ellos es la única manera de garantizar un diagnóstico y tratamiento oportunos.
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% |
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Sequedad de piel |
62-97 |
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Palidez |
58-67 |
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Lentificación del lenguaje |
48-91 |
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Aumento de peso |
48-76 |
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Ronquera |
48-74 |
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Disminución de la memoria |
48-66 |
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Disminución de reflejos osteotendinosos |
46 |
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Hinchazón de manos, pies y cara |
40-90 |
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Constipación intestinal |
38-61 |
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Adelgazamiento, sequedad o caida del cabello |
32-57 |
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Somnolencia, cansancio |
25-98 |
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HTA |
18 |
|
Trastornos menstruales |
16-58 |
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Nerviosismo, ansiedad |
13-58 |
|
Bradicardia |
8-14 |
|
Derrame pleural, pericárdico o ascitis |
3-4 |
SINTOMAS |
% |
|
Nerviosismo o intranquilidad |
99 |
|
Hiperhidrosis |
91 |
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Hipersensibilidad al calor |
89 |
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Palpitaciones |
89 |
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Astenia |
88 |
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Pérdida de peso |
85 |
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Sed |
82 |
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Disnea |
75 |
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Debilidad muscular |
70 |
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Hiperorexia |
65 |
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Síntomas oculares |
54 |
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Caída del cabello |
50 |
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Edema de piernas |
35 |
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Hiperdefecación (sin diarrea) |
33 |
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Diarrea |
23 |
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Anorexia |
9 |
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Constipación |
4 |
|
Aumento de peso |
2 |
SIGNOS |
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Taquicardia |
100 |
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Bocio |
100 |
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Piel fina, caliente y roja |
97 |
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Temblor |
97 |
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Soplo en región tiroidea |
77 |
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Signos oculares |
71 |
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Fibrilación auricular |
10 |
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Esplenomegalia |
10 |
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Ginecomastia |
10 |
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Eritema palmar |
8 |
1.- Disfunción tiroidea previa (antecedentes de enfermedades tiroideas)
2.- Bocio (crecimiento de la glándula tiroides)
3.- Cirugía de la glándula tiroides
4.- Exposición a radiaciones ionizantes (ejemplo: rayos X)
5.- Diabetes Mellitus
6.- Vitiligo
7.- Anemia perniciosa
8.- Canas prematuras
9.- Medicamentos y otros compuestos como el Litio y sustancias que contienen iodo como la Amiodarona, medios radiológicos de contraste y algunos expectorantes.
1.- Enfermedad tiroidea
2.- Anemia perniciosa
3.- Diabetes Mellitus
4.- Insuficiencia suprarrenal primaria
1.- Hipercolesterolemia
2.- Hiponatremia
3.- Anemia
4.- Elevaciones de la CPK o de la LDH
5.- Hiperprolactinemia
1.- Hipercalcemia
2.- Elevación de la fosfatasa alcalina
3.- Elevación de enzimas hepatocelulares
Cualquiera de los hallazgos mencionados justifica la realización de pruebas de laboratorio para detectar o descartar disfunción tiroidea y especialmente en aquellos casos en los que las anormalidades persisten por más de 2 semanas, no estaban presentes anteriormente, se presentan en pacientes con riesgo de enfermedad tiroidea o se presentan en combinación (2 ó más de ellas).
La prevalencia de la disfunción tiroidea es sustancial. Muchísimos pacientes en nuestra sociedad tienen enfermedades tiroideas que no son detectadas.
Tanto el hipotiroidismo como el hipertiroidismo floridos tienen consecuencias médicas bien conocidas. La detección a tiempo de las disfunciones tiroideas garantiza su tratamiento adecuado y el mejor pronóstico y seguimiento del paciente.
Que la función tiroidea en pacientes adultos sea revisada con determinaciones de TSH a partir de los 35 años de edad y cada 5 años después. La recomendación es especialmente importante en las mujeres. La frecuencia de los análisis de laboratorio puede aumentar en pacientes con factores de riesgo.